"El diablo" de Giovanni Papini
He acabado le leer "el diablo" de Giovanni Papini, italiano nacido en las postrimerías del siglo XIX . Su vida y su obra concuerdan efectivamente entonces con las dos guerras mundiales. Sospecho que éstas, algo tuvieron que ver con el hecho de que se inclinara a escribir una obra sobre el diablo. Nacido en Florencia es indudable que la huella del catolicismo quedó impregnada en su ser. Aún con todo ello no creo que exista mejor defensor del diablo que Papini , cosa que no es nada contradictoria, pues a mi juicio los mayores actos heréticos y las acciones más escabrosas siempre tienen algo de relación con lo religioso. No en balde Frazer y Malinowski hablaban de la estrecha relación entre ciencia-magia y religión. En verdad uno nunca sabe cuando sale de una y entra a otra.
Sin embargo Papini es (al menos eso me parece desde acá) un ser lleno de buenos deseos, alguien que ansía con vehemencia la salvación cristiana para todo el mundo. No es de extrañarse que su texto no halla sido visto con buenos ojos por la Iglesia Católica, pero a decir verdad, pocas cosas del pensamiento y la reflexión agradan al ortodoxo. No niego que en algo me identifico con Papini, recuerdo de niño como deseaba que en algunas series animadas ganara "el malo" ¡Pinche correcaminos tan abusivo! y el otro pobre englengue siempre tan necesitado de comer. La defensa del "malo", del que siempre pierde, es una cosa en la series animadas y otra en la cosmología de una religión como la católica. En ésta última las ideas pueden volverse peligrosas dependiendo de la etapa histórica en que se engendran. Afortunadamente para Papini el siglo XX las acogió, lo cual no quiere decir que estuvieran exentas de criticas, más bien aquello le valió muchas enemistades.
Tengo mis propios demonios que me visitan de vez en vez, (quién pudiera negar este hecho) y que con el tiempo uno se acostumbra a ellos. Pero en el caso de Papini no le interesan los demonios menores, él sin miramiento quiere encontrarse cara a cara con mismísimo Luzbel, sí, aquel ángel hermoso que fue precipitado a los infiernos.
Papini parte de una idea simple que trata de ir reforzando a lo largo del texto: "Luzbel" por ser la criatura más hermosa hecha por Dios, es también una de las más queridas por él. De tal manera que ante su traición Dios sufre en silencio por el destino al cual condenó a su creación. El hombre surge entonces como la respuesta clave, es éste el encargado de salvar al diablo, reinstalarlo en su primigenio lugar y con ello detener el sufrimiento de Dios.¿Salvar al diablo? sí, parece que esa es la cuestión, no hay ser más desdichado que éste. Papini se encarga de asegurarlo a través del análisis de Dante, San Agustín, la Bilblia, Santo Tomás y muchos otros autores más. Será pues que no nos hemos dado cuenta de la misión trascendental del hombre: en el transcurrir del tiempo nuestro objeto es redimir al diablo y consolar a Dios.
Alejandro Durán Ortega
He acabado le leer "el diablo" de Giovanni Papini, italiano nacido en las postrimerías del siglo XIX . Su vida y su obra concuerdan efectivamente entonces con las dos guerras mundiales. Sospecho que éstas, algo tuvieron que ver con el hecho de que se inclinara a escribir una obra sobre el diablo. Nacido en Florencia es indudable que la huella del catolicismo quedó impregnada en su ser. Aún con todo ello no creo que exista mejor defensor del diablo que Papini , cosa que no es nada contradictoria, pues a mi juicio los mayores actos heréticos y las acciones más escabrosas siempre tienen algo de relación con lo religioso. No en balde Frazer y Malinowski hablaban de la estrecha relación entre ciencia-magia y religión. En verdad uno nunca sabe cuando sale de una y entra a otra.
Sin embargo Papini es (al menos eso me parece desde acá) un ser lleno de buenos deseos, alguien que ansía con vehemencia la salvación cristiana para todo el mundo. No es de extrañarse que su texto no halla sido visto con buenos ojos por la Iglesia Católica, pero a decir verdad, pocas cosas del pensamiento y la reflexión agradan al ortodoxo. No niego que en algo me identifico con Papini, recuerdo de niño como deseaba que en algunas series animadas ganara "el malo" ¡Pinche correcaminos tan abusivo! y el otro pobre englengue siempre tan necesitado de comer. La defensa del "malo", del que siempre pierde, es una cosa en la series animadas y otra en la cosmología de una religión como la católica. En ésta última las ideas pueden volverse peligrosas dependiendo de la etapa histórica en que se engendran. Afortunadamente para Papini el siglo XX las acogió, lo cual no quiere decir que estuvieran exentas de criticas, más bien aquello le valió muchas enemistades.
Tengo mis propios demonios que me visitan de vez en vez, (quién pudiera negar este hecho) y que con el tiempo uno se acostumbra a ellos. Pero en el caso de Papini no le interesan los demonios menores, él sin miramiento quiere encontrarse cara a cara con mismísimo Luzbel, sí, aquel ángel hermoso que fue precipitado a los infiernos.
Papini parte de una idea simple que trata de ir reforzando a lo largo del texto: "Luzbel" por ser la criatura más hermosa hecha por Dios, es también una de las más queridas por él. De tal manera que ante su traición Dios sufre en silencio por el destino al cual condenó a su creación. El hombre surge entonces como la respuesta clave, es éste el encargado de salvar al diablo, reinstalarlo en su primigenio lugar y con ello detener el sufrimiento de Dios.¿Salvar al diablo? sí, parece que esa es la cuestión, no hay ser más desdichado que éste. Papini se encarga de asegurarlo a través del análisis de Dante, San Agustín, la Bilblia, Santo Tomás y muchos otros autores más. Será pues que no nos hemos dado cuenta de la misión trascendental del hombre: en el transcurrir del tiempo nuestro objeto es redimir al diablo y consolar a Dios.
Alejandro Durán Ortega

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