lunes, 13 de octubre de 2014

El ser social y la diversidad cultural

Uno de las características humanas, (aunque no exclusivas) es su carácter social. Tendemos, por así decirlo, al abrigo de la sociedad. Es casi imposible pensar en la posibilidad de que un individuo pueda sobrevivir sin el afecto y cuidado social. Se dice por ello, y tal como lo señaló Robin Fox, que el primer vínculo social es el de madre-hijo. Claro está que en nuestra sociedad actual dicho vínculo tendría que revisarse y no por que el vínculo haya quedado roto, sino porque han aparecido nuevas formas sociales, digamos instituciones sociales que han modificado dicha relación. Allí tenemos los matrimonios entre parejas del mismo sexo y en aquellos donde los dos son varones, dicho vínculo se modifica. Lo anterior no quiere decir que desaparece, pero sí en algún sentido algo cambia. La relación madre - hijo, basada en una cuestión biológica depende del reconocimiento que el niño hace desde su nacimiento de la madre. Por supuesto que existe una relación biológica desde antes del nacimiento que se tiende a acrecentarse con el amamantamiento. Si embargo todo ello no significa que el niño no pueda crecer y reconocerse en otro sujeto que no sea la madre, pero al fin a l cabo la cuestión vale la pena ser estudiada.

Así pues lo que es seguro es que el humano necesita el cobijo social, somos una especie altamente vulnerable en el inicio de la vida. Es por ello que se dice que el humano es un ser social. Aunque leyendo una definición en un texto de nivel preparatoria leí lo siguiente:

“Una de las particularidades que tenemos los seres humanos es la vida en sociedad. Pertenecemos a grupos sociales y mantenemos interacciones constantes y de todo tipo (de amistad, de tipo económico, de responsabilidad, etcétera), con otros seres humanos, asegurando así, entre otras cosas, la subsistencia.” (Sandoval, 2012: 17)

La contundencia de esta idea es patente, la vida en sociedad nos asegura "entre otras cosas", la subsistencia". Créanme que a estas alturas en las que vivimos me he puesto a dudar sobre ello. Y no es que el hecho haya dejado (nuevamente) de ser cierto; lo que pasa es que al voltear al mundo, uno se pregunta, ¡caray! ¿de verdad la vida en sociedad nos asegura la supervivencia? Yo preguntaría ¿cuál es el máximo depredador del hombre? y creo que la respuesta es evidente. 

En dónde radica la disposición que tienen los seres humanos, sí, por un lado a compartir y cooperar para sobrevivir y por el otro a competir y enfrentarse hasta la eliminación del competidor. Suponemos que existen casos que la psicología bien podría explicar, pero en otros sólo la antropología o la sociología nos pueden dar luces. La cuestión radica en que si bien es cierto que la humanidad necesita de sí misma para sobrevivir, esa misma humanidad es la amenaza más fuerte y temible para su supervivencia. 

(El caso reciente de los estudiantes de Ayotzinapa me pone los pelos de punta, cómo alguien puede asesinar a otro de tal manera, no hablamos en términos de supervivencia, hablamos en términos de poder, de locura, de estupidez. O tal vez acaso son la misma cosa las tres) 

 Por otro lado, otro de los elementos característicos de la humanidad es su gran diversidad tanto biológica como cultural. ¡Por supuesto que no somos iguales! pero a la vez todos los somos. En sentido estricto, cualquier sociedad humana que viva hasta ahora pertenece al género homo sapiens, lo cual quiere decir que en términos genéticos somos hermanos. Y sin embargo y a la vez, somos diferentes, es evidente que existe gente de piel amarilla, negra, blanca, con alturas diferentes, etcetera. Es importante reconocer esas diferencias, pues allí están. Pero es mucho más importante saber que poseer alguna de estas condiciones no es sinónimo de superioridad. El que así lo creyera no puede tener más de dos dedos de frente. Por otro lado, ¿no crees? que como decía un viejo amigo de la ENAH ( Gotes), que las cosas en las olimpiadas por ejemplo, serían diferentes si el énfasis de la competencia se pusiera en ciertas características físicas que no fueran exclusivamente las occidentales. Los raramuris y su condición física serían otra cosa.

Existen otras diferencias en las cuales quiero poner énfasis, estás son las diferencias culturales. Ellas son en sí mismas todo un interesante problema. Problema no el sentido negativo, son algo fascinante para abordar en forma sistemática, tanto es así, que estás diferencias hicieron que surgiera en occidente algo que se llama antropología. Aunque claro no son ellos los descubridores de tal diferencia, es algo que ya estaba allí a la vista de cualquiera cuando salia más allá de los confines de su territorio. 

Pues bien, aquellos comen con cuchara, éstos con palillos, mas allá con tortillas, más acá con pan. Unos apetecen las larvas, otros las desprecian, aquellos quieren que el hijo se case con la hija del hermano del padre, estos otros lo consideran una aberración. Estas diferencias se dan entre culturas, no es lo mismo claro está alguien que nació en Japón que en Alemania o que en Estados Unidos. Cada individuo se comienza a socializar dependiendo la sociedad donde nació, aprende diferentes como dirían algunos antropólogos, "patrones culturales". Lo cual es maravilloso  porque esto indica que no importan las características biológicas del individuo de las cuales hablamos antes para que el individuo sobreviva, sea capaz y hábil, sino que sólo importa la sociedad donde está inserto. 

Las diferencias culturales, según algunos autores, no sólo existen entre diferentes sociedades, sino que al interior de una misma sociedad, dichas diferencias existen. En lo particular yo no las llamaría diferencias culturales, pero para este caso es mejor que así las abordemos. Por supuesto, no es lo mismo nacer en la colonia "el Cuernito" cerca de Tacubaya, que nacer en Interlomas. Es decir existen una serie de elementos formativos debidos al contexto en el cual crecemos que hacen que no inclinemos por unas u otras preferencias, costumbres, rituales etc. Aunque claro está, para mi entender ello no te priva en algún momento de cambiar de costumbre, ritual y preferencia. 

En todo caso lo que nos hace ricos como sociedad, está precisamente en la diferencia, y es respetando y defendiendo el derecho a ser diferente como podemos sobrevivir. El problema se concentra cuando un individuo o un grupo creen o suponen que sus costumbres, o cultura es la única, la mejor, la superior, a todo ello se le llama etnocentrismo, ( no sé como se llamará al interior de una cultura, ¿cultucentrismo?) Muchos antropologos señalan que los problemas del siglo XXI, serán debidos a las diferncias culturales más que a las diferencias sociales, económicas etc. 

Hasta aquí dejamos esto, y esperamos que lean para la siguiente sesión.

Alejandro Durán Ortega

No hay comentarios:

Publicar un comentario